Cáncer de Cervix
El cérvix o “cuello uterino” o “cuello de la matriz” es el extremo final e inferior del útero (órgano hueco, en forma de pera donde se desarrolla el feto) y que forma un canal entre el útero con la vagina.
El cáncer de cérvix, también conocido como “cáncer cervicouterino”, “Cáncer del cuello del útero” o “cáncer del cuello de la matriz”. El cáncer de cérvix junto con el cáncer de mama son las principales causas de muerte en las mujeres mexicanas, lo que representa un grave problema de salud.
Debido a este cáncer, en nuestro país mueren aproximadamente 4600 mujeres por año, lo que representa 12 mujeres muertas cada día por este padecimiento.
Lo más grave de esto, es que sigue elevándose cada año el número de casos a pesar de la existencia de un programa nacional de detección oportuna de esta enfermedad.
Existen condiciones que pueden favorecer el desarrollo del cáncer de cérvix (llamados factores de riesgo), entre ellos los más importantes son el iniciar vida sexual a edad muy joven, haber tenido muchos hijos, promiscuidad sexual y principalmente el tabaquismo y la infección por el virus del papiloma humano.
No realizarse citología cervicovaginal (Papanicolaou) periódicamente condiciona que la enfermedad no se detecte a tiempo y se diagnostique el cáncer cuando ya esta avanzado. Para que una lesión premaligna del cérvix evolucione a un cáncer invasor pueden pasar hasta 10 años, lo que resalta la utilidad del Papanicolaou.
No existe un método de prevención específico para el cáncer de cérvix, la restricción del tabaco, el uso del condón, la dieta alta en folatos y la vacuna contra el virus del papiloma humano pueden ayudar a no desarrollar esta enfermedad.
Al inicio de esta enfermedad no se presentan molestias importantes, es por eso que el diagnostico se retrasa. El síntoma mas común es la presencia de sangrado a través de la vagina, este puede ser de diversas formas, ya sea como alteraciones menstruales, con sangrado al tener relaciones sexuales o sangrado después de la menopausia. Puede haber también flujo vaginal anormal, dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales. No es habitual que la paciente presente deterioro de su estado físico al inicio de la enfermedad aun si el tumor ya esta avanzado.
El diagnostico del cáncer de cérvix se realiza a través de pruebas que examinan el cuello uterino, la citología cervico vaginal (Papanicolaou) es una prueba que toma un “raspado” superficial del cuello uterino y las células obtenidas son vistas al microscopio para detectar posibles anormalidades cuando aun el tumor no es visible.
El Papanicolaou debe realizarse en la mujer, desde que inicia vida sexual y preferentemente cada año, en caso de anormalidad debe acudir a su médico inmediatamente.
Cuando el tumor ya es visible o palpable a la exploración médica, se toma un pequeño fragmento llamado biopsia que igualmente se observa al microscopio.
La colposcopia es un procedimiento de observación del cérvix que mediante una serie de lentes de aumento ayudan a detectar lesiones y durante el cual pueden tomarse tanto el Papanicolaou como la biopsia si fuera necesario.
La detección del virus del papiloma humano se realiza recogiendo células del cuello uterino y se revisan para determinar si la causa de la infección es un tipo de este virus y se relaciona con el cáncer de cérvix.
Por lo tanto deben acudir al médico las mujeres que presentan alguna de las siguientes alteraciones, flujo vaginal anormal persistente a pesar de recibir tratamiento, las que tiene factores de riesgo mencionado anteriormente, las que presenten cualquier tipo de sangrado anormal a través de la vagina, las que tiene un Papanicolaou alterado, porque tienen mayor riesgo de padecer el cáncer de cuello uterino.
El cáncer de cérvix inicia en forma superficial sobre las células del cuello uterino, pero de no recibir tratamiento oportuno, las células cancerosas penetran en la profundidad del cérvix y de ahí invaden órganos cercanos como vejiga o recto, posteriormente puede diseminarse hasta órganos distantes como hígado o pulmón.
El tratamiento del cáncer de cérvix es muy amplio y variado, dependerá principalmente de que tan avanzado se encuentre, pero también es importante considerar la edad de la paciente o si aun desea embarazarse.
Cuando la enfermedad se diagnostica en etapas iniciales el tratamiento es básicamente local ya sea quitando un pequeño fragmento del cérvix (llamado cono cervical), congelando el tejido anormal (crioterapia) o mediante laser.
Si el tumor tiene mayor tamaño pero aun está confinado al cérvix se realiza una cirugía radical que incluye quitar el útero con el cuello (histerectomía radical) lo que implica mayor riesgo de complicaciones y menor posibilidad de curación.
Cuando el tumor ya ha rebasado los límites del cérvix, en general el tratamiento es a base de radioterapia (radiaciones de alta energía que “queman” las células cancerosas) o quimioterapia (medicamentos que suprimen el crecimiento de células cancerosas), en estas etapas las posibilidades de curación son muy pocas.
En nuestra población la mujer sigue siendo el pilar más fuerte de la familia y esta enfermedad es la causa de que muchas madres, esposas o hermanas sigan muriendo por falta de detección oportuna. Recordemos la alta mortalidad por esta enfermedad y comprendamos la importancia de la detección oportuna, ya que detectado en etapa inicial el cáncer de cérvix es curable además de que la detección mediante Papanicolaou es sencilla, barata y accesible en todos los sistemas de salud.